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Qué es el TOC puro

Qué es el TOC puro

¿Se puede tener TOC sin realizar compulsiones visibles?

Sí. Y precisamente por eso, algunas personas pueden pasar años sufriendo un trastorno obsesivo-compulsivo sin reconocerlo. 

Incluso puede ocurrir que hayan acudido a terapia y nunca hayan identificado que detrás de su ansiedad, sus dudas constantes o sus pensamientos repetitivos había un mecanismo obsesivo-compulsivo. 

Hoy quiero hablarte del TOC puro, también conocido como Pure O o «TOC silencioso». 

 

Un TOC que no siempre se ve 

La mayoría de las personas tiene una imagen bastante superficial de lo que es el trastorno obsesivo-compulsivo. 

Cuando pensamos en TOC, probablemente imaginamos a alguien que se lava las manos constantemente, comprueba repetidamente que ha cerrado la puerta o realiza determinados rituales. 

Estas situaciones existen, pero el TOC puede adoptar formas mucho más difíciles de detectar. 

En algunas personas, las compulsiones no son visibles. Ocurren principalmente en la mente. 

La persona puede pasar horas analizando lo que siente, intentando encontrar una respuesta, repasando conversaciones, buscando certezas o tratando de convencerse de que aquello que teme no va a ocurrir. 

Desde fuera puede parecer simplemente que está «pensando demasiado». 

Pero no es lo mismo pensar mucho que estar atrapado en un ciclo obsesivo-compulsivo. 

 

¿Por qué se llama TOC puro? 

El término «TOC puro» surgió de la idea de que existían personas que tenían obsesiones, pero no compulsiones. 

Hoy sabemos que esta descripción no es del todo correcta. 

 

Las personas con TOC puro también realizan compulsiones. La diferencia es que muchas de ellas son mentales o encubiertas y, por tanto, pueden pasar desapercibidas. 

 

Estas compulsiones pueden consistir en: 

  • Analizar una y otra vez una situación. 
  • Intentar resolver una duda hasta encontrar una respuesta definitiva. 
  • Repasar mentalmente acontecimientos pasados. 
  • Comparar constantemente lo que se siente. 
  • Buscar argumentos para demostrar que un pensamiento no es cierto. 
  • Intentar llegar a una conclusión que proporcione tranquilidad. 
  • Buscar reaseguración en otras personas o en Internet. 
  • Comprobar mentalmente si se siente «lo correcto». 
  • Intentar neutralizar o sustituir determinados pensamientos. 

 

La persona puede creer que está intentando solucionar un problema importante. 

Sin embargo, cuanto más intenta resolverlo, más atrapada se encuentra. 

 

¿Sobre qué temas puede aparecer el TOC puro? 

Prácticamente cualquier tema puede convertirse en el contenido de una obsesión. 

Algunos de los más frecuentes son las dudas sobre: 

  • La orientación sexual. 
  • Los sentimientos hacia la pareja o la relación. 
  • La posibilidad de hacer daño a alguien. 
  • La posibilidad de perder el control. 
  • La salud y las enfermedades. 
  • Cuestiones existenciales o filosóficas. 
  • La propia identidad. 
  • La responsabilidad excesiva. 
  • La moralidad o la posibilidad de haber hecho algo malo. 
  • La posibilidad de estar desarrollando un trastorno mental. 

 

También puede aparecer una preocupación obsesiva relacionada con la propia ansiedad o con el estado de ánimo. 

Por ejemplo, una persona que lleva mucho tiempo sufriendo puede empezar a preguntarse: 

 

«¿Y si nunca consigo curarme?» 

 

A partir de ahí, esa pregunta puede convertirse en una nueva fuente de comprobación, análisis y búsqueda de certezas. 

El contenido cambia, pero el mecanismo del TOC puede ser el mismo. 

 

La clave no está en el tema, sino en lo que haces con él.

 

Esta es una de las ideas más importantes para entender el TOC. 

No es tanto el contenido del pensamiento lo que determina que exista un problema obsesivo-compulsivo, sino la relación que establecemos con ese pensamiento y las conductas que realizamos para intentar neutralizar el malestar. 

 

El ciclo puede ser algo parecido a esto: 

Pensamiento, duda o sensación desagradable → malestar → intento de eliminar o resolver el malestar → alivio momentáneo → vuelta de la duda → más necesidad de resolverla. 

 

El TOC puede adoptar muchos disfraces 

Una de las razones por las que el TOC puro puede resultar difícil de identificar es que puede parecer muchas otras cosas. 

Puede presentarse fundamentalmente como ansiedad. 

Puede parecer una preocupación excesiva. 

Puede confundirse con un problema de pareja. 

Puede parecer una crisis existencial. 

Puede presentarse acompañado de síntomas depresivos. 

Incluso puede parecer simplemente que la persona «le da demasiadas vueltas a las cosas». 

Pero detrás de todos estos contenidos puede existir el mismo mecanismo: 

una duda o pensamiento que genera malestar y una necesidad cada vez mayor de hacer algo para conseguir certeza, tranquilidad o alivio. 

Por eso, si sientes que no puedes quitarte una idea de la cabeza, que necesitas analizar constantemente lo que piensas o sientes, o que llevas horas intentando encontrar una respuesta que nunca termina de ser suficiente, puede ser útil preguntarse si existe un ciclo obsesivo-compulsivo. 

El TOC no siempre se presenta con rituales visibles. 

 

A veces el ritual ocurre completamente dentro de tu cabeza. 

Y precisamente por eso puede pasar desapercibido durante mucho tiempo. 

Cómo superar el TOC

¿Cómo superar el TOC? Lo más importante que debes saber.


Superar el TOC no consiste en conseguir que desaparezcan todos los pensamientos obsesivos.

De hecho, sobre esa parte es posible que no puedas hacer nada a corto plazo. Consiste en dejar de responder a ellos como si fueran una amenaza que necesitas resolver. Si se deja de responder a ellos, terminan por desaparecer. O al menos pierden mucha intensidad y protagonismo en tu vida.   

El TOC se mantiene, en gran medida, por las compulsiones: comprobar, analizar, buscar reaseguración, evitar determinadas situaciones, neutralizar pensamientos, hacer rituales mentales… Estas conductas pueden aliviar la ansiedad momentáneamente, pero enseñan a tu cerebro que la obsesión era importante y que necesitabas hacer algo para sentirte seguro. 

Por eso, uno de los pilares fundamentales del tratamiento es dejar de realizar las compulsiones. Porque si se siguen haciendo compulsiones, el TOC seguirá.  

Esto es especialmente importante porque muchas personas no son conscientes de todas sus compulsiones. Algunas son especialmente sutiles y escurridizas.  

Exposición con prevención de respuesta (EPR): La técnica definitiva.

La Exposición con Prevención de Respuesta (EPR) consiste precisamente en exponerte de forma progresiva a las situaciones, pensamientos o sensaciones que activan tu TOC y, al mismo tiempo, aprender a no realizar las compulsiones ni las conductas de seguridad. 

Al principio puede resultar incómodo. Pero, con la práctica, descubres que puedes experimentar la incertidumbre y la ansiedad sin tener que hacer nada para neutralizarlas. El objetivo no es conseguir certeza absoluta ni eliminar todos los pensamientos, sino aprender que no necesitas responder a ellos. 

 

Obsesión → ansiedad → compulsión → alivio momentáneo → más TOC. 

 

El tratamiento busca romper este círculo: 

Obsesión → ansiedad → no hacer la compulsión → aprender que puedes seguir adelante. 

Con la práctica, las obsesiones pueden perder importancia y el TOC deja de dirigir tu comportamiento. 

 

Se pueden hacer además otras cosas, pero el núcleo de una terapia para superar el TOC debe ser eliminar las compulsiones y exponernos a las obsesiones para aprender a tolerar el malestar que nos provocan sin reaccionar de forma compulsiva. 

¿Qué es realmente el trastorno obsesivo compulsivo?

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un problema psicológico mucho más amplio y complejo de lo que muchas personas creen. De hecho, algunas personas pueden convivir durante años con un TOC sin saber exactamente qué les ocurre.

Cuando hablamos de TOC, básicamente nos estamos refiriendo a una trampa de la mente. Aunque algunas personas tienen una mayor predisposición personal a caer en ella y desarrollar este trastorno, nadie está condenado necesariamente a sufrir TOC de forma innata. Existen estrategias eficaces para salir de esta trampa.

Los casos pueden ir desde más leves hasta más graves, pero el mecanismo detrás siempre es el mismo. Y es el que debemos conocer si queremos desactivarlo y superarlo.

Para entenderlo, hay dos componentes clave que debemos diferenciar: las obsesiones y las compulsiones.

Aunque cuando estamos dentro del ciclo del TOC todo puede sentirse como un torbellino de pensamientos, miedo, dudas y malestar, distinguir estos dos elementos es fundamental. No solo para comprender qué está pasando, sino también para poder identificar el problema y tratarlo adecuadamente.

 

¿Qué son las obsesiones?

Llamamos obsesiones a pensamientos, imágenes, dudas, preocupaciones o temores que aparecen de forma repetitiva y generan un malestar intenso.

Muchas veces ese malestar es miedo, pero no siempre. Las obsesiones también pueden provocar culpa, asco, vergüenza, angustia o tristeza.

Además, las obsesiones pueden tener prácticamente cualquier contenido.

Por ejemplo, una persona puede quedarse atrapada en dudas sobre:

  • Su orientación sexual.
  • Sus sentimientos hacia su pareja.
  • Si realmente quiere a su pareja o si debería dejar la relación.
  • La posibilidad de hacer daño a otra persona.
  • Haber cometido un error grave.
  • Haber causado daño a alguien sin darse cuenta.
  • Haber contaminado a otra persona.
  • La posibilidad de estar enfermo.
  • Haber pecado o haber hecho algo moralmente incorrecto.
  • Sus propios pensamientos, emociones o sensaciones.

Y esta lista podría ser prácticamente interminable.

 

¿Existen diferentes tipos de TOC?

A menudo hablamos de TOC de contaminación, TOC de comprobación, TOC de contenido sexual, TOC de orientación sexual, TOC de relaciones, TOC de daño, etc.

Estas etiquetas pueden ser útiles para describir el contenido de las obsesiones, pero es importante entender que el TOC no se limita a una serie cerrada de tipos.

Por ejemplo, en el TOC de contaminación una persona puede obsesionarse con la posibilidad de contagiarse de una enfermedad o contagiar a otra persona. En el TOC de comprobación puede aparecer la duda constante de si hemos dejado la vitrocerámica encendida, si hemos cerrado correctamente la puerta o si hemos cometido algún error en un correo electrónico.

Pero el contenido puede ser prácticamente cualquier cosa.

Y aquí encontramos un punto especialmente importante: no debemos identificar el TOC únicamente por el contenido de las obsesiones. Lo que debemos buscar es el patrón que se establece alrededor de ellas.

Para entender ese patrón tenemos que conocer el segundo componente del TOC: las compulsiones.

 

¿Qué son las compulsiones?

Las compulsiones, también llamadas rituales, son conductas o acciones que realizamos para intentar reducir el malestar provocado por una obsesión.

Su objetivo suele ser conseguir alguna forma de seguridad, certeza o tranquilidad: comprobar que algo está bien, asegurarnos de que no hemos hecho nada malo, intentar eliminar un pensamiento, evitar una consecuencia temida o conseguir que desaparezca la ansiedad.

Y, al igual que ocurre con las obsesiones, las compulsiones pueden adoptar formas muy diferentes.

Algunas compulsiones pueden ser visibles, como revisar si se ha cerrado la puerta o preguntar a otras personas si creen que puedo contagiarles de una enfermedad. Pero otras veces las compulsiones pueden suceder en la mente, sin que nadie más las vea, en forma de rumiación, análisis y re-análisis de situaciones, y en definitiva de buscar certezas o intentar alejar determinados pensamientos de la mente.

 

El ciclo del TOC

Todo esto nos lleva al elemento central para entender el trastorno obsesivo-compulsivo:

obsesión → malestar → compulsión → alivio → nueva obsesión

Aparece una duda, un pensamiento, una imagen o una sensación que genera malestar.

La persona intenta resolverlo de alguna manera: comprueba, evita, pregunta, analiza, repasa, busca información, intenta neutralizar el pensamiento o realiza algún otro ritual.

Durante un momento puede sentirse algo mejor.

Pero ese alivio tiene un precio.

El cerebro aprende que la compulsión es necesaria para hacer frente a la obsesión. De esta manera, el ciclo se mantiene y puede hacerse cada vez más fuerte.

Por eso, muchas de las estrategias que utilizamos espontáneamente para «quedarnos tranquilos» pueden terminar alimentando el problema.

Y esto incluye estrategias que, a primera vista, pueden parecer muy racionales.

Por ejemplo, intentar analizar una duda hasta encontrar una respuesta definitiva puede parecer una buena solución. El problema aparece cuando la persona necesita volver a analizarla cada vez que surge la duda.

El objetivo deja de ser vivir con normalidad y pasa a ser conseguir una certeza absoluta.

Y esa certeza, en el TOC, suele ser imposible de alcanzar.