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Autor: Xabier Soto

Qué es el TOC puro

Qué es el TOC puro

¿Se puede tener TOC sin realizar compulsiones visibles?

Sí. Y precisamente por eso, algunas personas pueden pasar años sufriendo un trastorno obsesivo-compulsivo sin reconocerlo. 

Incluso puede ocurrir que hayan acudido a terapia y nunca hayan identificado que detrás de su ansiedad, sus dudas constantes o sus pensamientos repetitivos había un mecanismo obsesivo-compulsivo. 

Hoy quiero hablarte del TOC puro, también conocido como Pure O o «TOC silencioso». 

 

Un TOC que no siempre se ve 

La mayoría de las personas tiene una imagen bastante superficial de lo que es el trastorno obsesivo-compulsivo. 

Cuando pensamos en TOC, probablemente imaginamos a alguien que se lava las manos constantemente, comprueba repetidamente que ha cerrado la puerta o realiza determinados rituales. 

Estas situaciones existen, pero el TOC puede adoptar formas mucho más difíciles de detectar. 

En algunas personas, las compulsiones no son visibles. Ocurren principalmente en la mente. 

La persona puede pasar horas analizando lo que siente, intentando encontrar una respuesta, repasando conversaciones, buscando certezas o tratando de convencerse de que aquello que teme no va a ocurrir. 

Desde fuera puede parecer simplemente que está «pensando demasiado». 

Pero no es lo mismo pensar mucho que estar atrapado en un ciclo obsesivo-compulsivo. 

 

¿Por qué se llama TOC puro? 

El término «TOC puro» surgió de la idea de que existían personas que tenían obsesiones, pero no compulsiones. 

Hoy sabemos que esta descripción no es del todo correcta. 

 

Las personas con TOC puro también realizan compulsiones. La diferencia es que muchas de ellas son mentales o encubiertas y, por tanto, pueden pasar desapercibidas. 

 

Estas compulsiones pueden consistir en: 

  • Analizar una y otra vez una situación. 
  • Intentar resolver una duda hasta encontrar una respuesta definitiva. 
  • Repasar mentalmente acontecimientos pasados. 
  • Comparar constantemente lo que se siente. 
  • Buscar argumentos para demostrar que un pensamiento no es cierto. 
  • Intentar llegar a una conclusión que proporcione tranquilidad. 
  • Buscar reaseguración en otras personas o en Internet. 
  • Comprobar mentalmente si se siente «lo correcto». 
  • Intentar neutralizar o sustituir determinados pensamientos. 

 

La persona puede creer que está intentando solucionar un problema importante. 

Sin embargo, cuanto más intenta resolverlo, más atrapada se encuentra. 

 

¿Sobre qué temas puede aparecer el TOC puro? 

Prácticamente cualquier tema puede convertirse en el contenido de una obsesión. 

Algunos de los más frecuentes son las dudas sobre: 

  • La orientación sexual. 
  • Los sentimientos hacia la pareja o la relación. 
  • La posibilidad de hacer daño a alguien. 
  • La posibilidad de perder el control. 
  • La salud y las enfermedades. 
  • Cuestiones existenciales o filosóficas. 
  • La propia identidad. 
  • La responsabilidad excesiva. 
  • La moralidad o la posibilidad de haber hecho algo malo. 
  • La posibilidad de estar desarrollando un trastorno mental. 

 

También puede aparecer una preocupación obsesiva relacionada con la propia ansiedad o con el estado de ánimo. 

Por ejemplo, una persona que lleva mucho tiempo sufriendo puede empezar a preguntarse: 

 

«¿Y si nunca consigo curarme?» 

 

A partir de ahí, esa pregunta puede convertirse en una nueva fuente de comprobación, análisis y búsqueda de certezas. 

El contenido cambia, pero el mecanismo del TOC puede ser el mismo. 

 

La clave no está en el tema, sino en lo que haces con él.

 

Esta es una de las ideas más importantes para entender el TOC. 

No es tanto el contenido del pensamiento lo que determina que exista un problema obsesivo-compulsivo, sino la relación que establecemos con ese pensamiento y las conductas que realizamos para intentar neutralizar el malestar. 

 

El ciclo puede ser algo parecido a esto: 

Pensamiento, duda o sensación desagradable → malestar → intento de eliminar o resolver el malestar → alivio momentáneo → vuelta de la duda → más necesidad de resolverla. 

 

El TOC puede adoptar muchos disfraces 

Una de las razones por las que el TOC puro puede resultar difícil de identificar es que puede parecer muchas otras cosas. 

Puede presentarse fundamentalmente como ansiedad. 

Puede parecer una preocupación excesiva. 

Puede confundirse con un problema de pareja. 

Puede parecer una crisis existencial. 

Puede presentarse acompañado de síntomas depresivos. 

Incluso puede parecer simplemente que la persona «le da demasiadas vueltas a las cosas». 

Pero detrás de todos estos contenidos puede existir el mismo mecanismo: 

una duda o pensamiento que genera malestar y una necesidad cada vez mayor de hacer algo para conseguir certeza, tranquilidad o alivio. 

Por eso, si sientes que no puedes quitarte una idea de la cabeza, que necesitas analizar constantemente lo que piensas o sientes, o que llevas horas intentando encontrar una respuesta que nunca termina de ser suficiente, puede ser útil preguntarse si existe un ciclo obsesivo-compulsivo. 

El TOC no siempre se presenta con rituales visibles. 

 

A veces el ritual ocurre completamente dentro de tu cabeza. 

Y precisamente por eso puede pasar desapercibido durante mucho tiempo. 

Cómo superar el TOC

¿Cómo superar el TOC? Lo más importante que debes saber.


Superar el TOC no consiste en conseguir que desaparezcan todos los pensamientos obsesivos.

De hecho, sobre esa parte es posible que no puedas hacer nada a corto plazo. Consiste en dejar de responder a ellos como si fueran una amenaza que necesitas resolver. Si se deja de responder a ellos, terminan por desaparecer. O al menos pierden mucha intensidad y protagonismo en tu vida.   

El TOC se mantiene, en gran medida, por las compulsiones: comprobar, analizar, buscar reaseguración, evitar determinadas situaciones, neutralizar pensamientos, hacer rituales mentales… Estas conductas pueden aliviar la ansiedad momentáneamente, pero enseñan a tu cerebro que la obsesión era importante y que necesitabas hacer algo para sentirte seguro. 

Por eso, uno de los pilares fundamentales del tratamiento es dejar de realizar las compulsiones. Porque si se siguen haciendo compulsiones, el TOC seguirá.  

Esto es especialmente importante porque muchas personas no son conscientes de todas sus compulsiones. Algunas son especialmente sutiles y escurridizas.  

Exposición con prevención de respuesta (EPR): La técnica definitiva.

La Exposición con Prevención de Respuesta (EPR) consiste precisamente en exponerte de forma progresiva a las situaciones, pensamientos o sensaciones que activan tu TOC y, al mismo tiempo, aprender a no realizar las compulsiones ni las conductas de seguridad. 

Al principio puede resultar incómodo. Pero, con la práctica, descubres que puedes experimentar la incertidumbre y la ansiedad sin tener que hacer nada para neutralizarlas. El objetivo no es conseguir certeza absoluta ni eliminar todos los pensamientos, sino aprender que no necesitas responder a ellos. 

 

Obsesión → ansiedad → compulsión → alivio momentáneo → más TOC. 

 

El tratamiento busca romper este círculo: 

Obsesión → ansiedad → no hacer la compulsión → aprender que puedes seguir adelante. 

Con la práctica, las obsesiones pueden perder importancia y el TOC deja de dirigir tu comportamiento. 

 

Se pueden hacer además otras cosas, pero el núcleo de una terapia para superar el TOC debe ser eliminar las compulsiones y exponernos a las obsesiones para aprender a tolerar el malestar que nos provocan sin reaccionar de forma compulsiva.